
Cancillería presentó el Escudo de las Américas como alianza contra el crimen, pero omitió sus compromisos sobre minerales e inversiones
El comunicado con que la Cancillería anunció el martes 22 la incorporación de Chile al Escudo de las Américas se concentró en el combate al crimen organizado. Enumeró grupos delictivos, destacó el intercambio de información y la capacitación policial, pero no informó que la declaración conjunta difundida por Estados Unidos incluía una agenda económica y estratégica.
El texto al que adhirió el Gobierno de José Antonio Kast propone explorar mecanismos para examinar inversiones, proteger las cadenas de suministro de minerales críticos mediante proveedores diversificados y confiables, y promover criterios para proveedores de infraestructura digital. Para Chile, productor de cobre y litio, estas materias abren preguntas sobre el eventual alcance de la coordinación en decisiones económicas sensibles. La declaración expresa intenciones generales: todavía no establece controles específicos ni identifica inversiones o proveedores que vayan a ser afectados.
También incorpora un paso que no figuró en el anuncio chileno: la intención de solicitar una reunión en la Organización de los Estados Americanos para considerar acciones colectivas bajo el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). La solicitud y cualquier medida posterior tendrían que seguir los procedimientos del tratado. Su artículo 20 señala que ningún Estado está obligado a emplear la fuerza armada sin su consentimiento.
El diputado Gonzalo Winter cuestionó que el Gobierno describiera públicamente la iniciativa como un mecanismo de seguridad mientras el documento conjunto abordaba inversiones, minerales críticos y coordinación multilateral. Winter pidió que el Ejecutivo explique los compromisos asumidos y criticó que la decisión no se discutiera previamente con el Congreso.
Consultada por las materias ausentes del comunicado, la Cancillería sostuvo que su propósito era informar la adhesión de Chile a la iniciativa. Sobre el TIAR, recalcó que la declaración plantea convocar una consulta, lo que no equivale a aplicar automáticamente medidas ni a comprometer una operación militar.
La omisión del capítulo económico resulta especialmente relevante porque Chile ya había suscrito en abril un memorando bilateral con Estados Unidos sobre cadenas de suministro para la minería y el procesamiento de minerales críticos y tierras raras. La nueva declaración sitúa esa materia dentro de una coordinación hemisférica más amplia, aunque aún no detalla cómo se traducirá en decisiones para el país.
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